Por qué tu apellido se escribe de cinco maneras
No es un error de nadie. Es lo que ocurre cuando un nombre cambia de alfabeto o de idioma. Y hay una forma de buscar que lo tiene en cuenta.
El mismo día, dos grafías
El 15 de octubre de 1937, en Buenos Aires, tres oficinas escribieron el nombre de un mismo hombre, muerto el día anterior:
- El certificado del Registro Civil:
SCHWARZ - El permiso de traslado, de la misma oficina:
Schwarz - El recibo del cementerio, de la sociedad de la comunidad:
Schvartz
Un solo muerto, un solo día, dos maneras de escribirlo. Y sus hijos, nacidos en la Argentina, usaron toda la vida la tercera.
El motivo: el nombre no nació en nuestro alfabeto
Ese apellido se escribía originalmente en letras hebreas: שװאַרץ, que se pronuncia *shvarts* y quiere decir «negro». Cuando la familia llegó a América, nadie tenía cómo saber «cómo se escribe de verdad», porque no existía una forma correcta en el alfabeto latino.
Lo único que nunca cambió fue el sonido. Lo que cambia es qué idioma presta sus letras para escribirlo:
| Sistema | Grafía | Por qué |
|---|---|---|
| Alemán | Schwarz | En alemán la w suena como nuestra V, y la z suena TS |
| Polaco | Szwarc | sz suena SH y c suena TS |
| Castellano | Schvartz | Acá la w no es nuestra y la z suena S, así que hace falta v y tz |
Visto así, Schvartz no es el apellido deformado: es el apellido corregido para que un hispanohablante lo pronuncie bien.
No le pasó solo a tu familia
En los cementerios comunitarios de Buenos Aires hay unas 285 sepulturas «Schwartz», 179 «Schvartz», 120 «Schwarz» y 119 «Szwarc». Más de setecientas familias con el mismo apellido, repartidas en cuatro grafías según quién les llenó el papel al bajar del barco.
Y no es un fenómeno solo judío. Un apellido italiano puede aparecer como *Balatti*, *Ballatti* o *Balati* según el escribiente. Uno francés puede volverse irreconocible en una libreta argentina: en una investigación, un *Madou* figuraba como *Madon* durante tres generaciones, hasta que apareció su firma.
Un fenómeno distinto: las letras que se dan vuelta
Conviene no mezclar dos cosas. Una es el cambio de alfabeto, que acabamos de ver. Otra es la metátesis: dos letras que se intercambian de lugar al pasar de boca en boca.
*Smilevich* y *Slimovich* tienen las mismas letras con dos cambiadas de posición. Ahí no hay dos sistemas de escritura: hay un oído que falló y una familia que lo escribió así durante ochenta años. Se corrige igual, pero se busca distinto.
El método
- Hacé la lista antes de buscar. Escribí todas las grafías posibles del apellido y buscá con todas. Si tenés dudas, pronunciá el apellido en voz alta y escribilo como lo escribiría alguien que nunca lo vio.
- Buscá por el dato más raro, no por el apellido. Si tu antepasada se llamaba Marta Haydeé Orlando, buscá «Orlando»: tiene una sola forma de escribirse. Un apellido con ocho variantes es el peor campo de búsqueda posible.
- Usá la búsqueda fonética donde exista. Muchas bases la ofrecen bajo nombres como «soundex» o «similar». Devuelve más ruido, pero encuentra lo que la búsqueda exacta no.
- Buscá por la madre. En los registros antiguos, cuando un chico nacía fuera del matrimonio o moría al nacer, el acta se indexa por el apellido materno. Buscar el paterno da negativo por construcción.
- Nunca unas a alguien a tu familia solo por el apellido. Hacen falta al menos dos coincidencias independientes: el cónyuge, los padres, el domicilio, una fecha.
- Leé la imagen, no el índice. Es la regla más importante de todas.
Por qué lo del índice importa tanto
Los índices los cargaron personas leyendo manuscritos viejos, y se equivocan mucho.
En una investigación, el índice decía «Carlo Cagliani» donde el acta decía «Balatti Carlo». En otra, el reconocimiento automático de un diario de 1942 daba 21 años a una mujer, y la imagen original decía 27. Seis años de diferencia: buscarla con el dato del índice habría sido buscar a otra persona.
El índice sirve para encontrar la imagen. El dato sale de la imagen.
¿Querés que lo haga yo?
Busco a tus antepasados en los archivos donde están y te devuelvo la historia contada, con el árbol armado y cada dato atado al documento que lo prueba. Empezás por un informe de factibilidad de USD 20: si los papeles no existen, te lo digo ahí y no seguimos.
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