Está escrita en papeles que todavía existen. Los busco donde de verdad están —libros parroquiales, registros civiles, listas de barcos, padrones militares— y te devuelvo la historia contada, con el árbol armado y cada dato atado al documento que lo prueba.
Empezás por un informe de factibilidad de USD 20. Si los papeles no existen, te lo digo ahí y no seguimos.
Caso real, apellidos y lugares cambiados. El archivo completo sigue tres generaciones más, hasta hoy.
Qué recibís
No es una plataforma ni una suscripción. Es un archivo: lo abrís en cualquier navegador, lo mandás por WhatsApp y lo leen en el celular. Si yo desaparezco, tu archivo sigue funcionando.
Cada persona con sus fechas, su oficio y su lugar. Al tocar una ficha se abre al costado de dónde sale cada dato y qué documento lo respalda.
Tocá cualquier ficha del árbol
La historia contada en capítulos, escrita para que la lea cualquiera de la familia y no solo el que se entusiasmó con el tema.
Cambiá de capítulo en el índice
Las imágenes de los documentos, con la transcripción, la traducción y la referencia exacta de dónde está el original.
Tocá un documento
Las imágenes reales no se muestran en este sitio: los archivos que las conservan las ceden para uso familiar, no para publicarlas. En tu archivo van todas.
Un caso real
Lo que se contaba desde hacía cuatro generaciones, y lo que apareció cuando se fue a buscar el papel.
Lo que se contaba
Lo que dijeron las actas
El padre del inmigrante no estaba en ningún índice ni en ningún buscador. Apareció en más de tres mil páginas de registros militares sin indexar, leídas una por una.
Y en el margen de su ficha, una anotación del año en que se fue.
«Autorizado a pedir el pasaporte para América». La misma anotación aparece en decenas de fichas de esos años: el pueblo entero se estaba yendo.
Cómo funciona
Nombres, fechas, oficios, el pueblo que alguien nombró una vez, la historia que se cuenta en los cumpleaños. También lo que dudás.
Esto no es un trámite: es donde se produce la mitad del valor. Un dato que ningún archivo tiene suele ser lo que destraba la búsqueda.
Qué archivos existen para tu apellido y tu pueblo, qué está digitalizado y qué está solo en papel, y hasta dónde se puede llegar de manera realista.
Si la respuesta es «los papeles no existen», te la doy igual y la cosa termina ahí.
Recién acá hay un precio, y sale del informe: una rama con archivos digitalizados cuesta una cosa, una con los libros en papel del otro lado del mundo cuesta otra.
Vos decidís con el diagnóstico en la mano.
Qué no te prometo
A veces los libros se quemaron, nunca se microfilmaron, o el apellido es tan común que no se puede distinguir una familia de otra. Cuando pasa eso, lo sabés por el informe de los USD 20, no después.
Nada se afirma sin nombrar el documento que lo respalda, con su archivo, su libro y su folio. Y cuando algo se deduce en vez de leerse, el archivo lo dice con todas las letras.
Si algo no apareció, el archivo dice dónde se buscó y con qué resultado, para que nadie tenga que repetir el camino. Una ausencia bien documentada también es información.
Es lo más fácil del mundo y arruina un árbol para siempre. La mitad del trabajo, en realidad, es descartar: familias homónimas, coincidencias de apellido, fechas imposibles.
Preguntas
El informe de factibilidad, unos días. La investigación profunda depende de dónde estén los papeles: si están digitalizados puede ser cuestión de semanas; si hay que pedirle un libro a una parroquia del otro lado del mundo, esos trámites tienen plazos de dos meses y no los manejo yo. En el informe te digo el tiempo estimado antes de que decidas.
Depende del archivo, no del país. Italia, España y buena parte de Europa del Este tienen mucho digitalizado; los registros argentinos del siglo XX, casi nada. Por eso el primer paso es el diagnóstico: antes de prometer, miro qué existe para tu caso concreto.
No hago trámites de ciudadanía ni soy gestor. Lo que sí hago, y suele ser lo que falta, es ubicar dónde están los documentos y si existen. Mucha gente contrata un gestor sin saber si el acta que necesita se conserva. Saberlo antes te ahorra plata.
Si el informe dice que no hay por dónde, ahí termina y pagaste USD 20 por saberlo. Si ya arrancamos la investigación y una rama no da, el archivo lo dice con todas las letras: qué se buscó, dónde y por qué no apareció. Ese registro también tiene valor: evita que alguien vuelva a pagar por el mismo camino.
De las personas vivas va solo el nombre y el parentesco, salvo que la familia pida otra cosa. No van documentos de identidad, direcciones ni teléfonos. Tu archivo familiar no se publica en ningún lado y no lo comparto con nadie.
Porque la charla inicial y las decisiones difíciles —qué rama seguir, qué coincidencia descartar— las hago yo, no un proceso automático. Es la parte que no escala, y es también la que hace que el resultado valga algo.
Contame lo que sabés. Con eso armo el informe de factibilidad y te digo, sin vueltas, hasta dónde se puede llegar.
Empezar
Completá lo que puedas. Nada es obligatorio salvo el apellido: las dudas y los «no estoy seguro» sirven tanto como las certezas.
Al terminar se arma el mail con todo ordenado y vos lo mandás desde tu correo.
Listo. Abrí tu correo con el texto ya escrito, o copialo y mandámelo desde donde quieras.
Si el botón no abre nada, escribime a info@tuarchivofamiliar.com y pegá el texto de arriba.